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El lucro cesante y el daño emergente【Conceptos & Ejemplos】

El lucro cesante y el daño emergente

Seguramente si estás aquí es porque estes estudiando derecho civil.  En este importante mundo del derecho, dos términos que seguramente encontrarás en numerosas ocasiones son el daño emergente y el lucro cesante. Pero ¿qué significan realmente estos conceptos y por qué son esenciales para tu formación legal?

A lo largo de este artículo, te sumergirás en las definiciones y características de daño emergente y lucro cesante, explorarás ejemplos realistas que te ayudarán a visualizar estos conceptos y analizarás su importancia en diversos contextos legales.

El daño emergente se refiere a las pérdidas inmediatas y concretas que una persona o entidad sufre como resultado de un evento dañino. Por otro lado, el lucro cesante se relaciona con las ganancias o beneficios futuros que se dejan de percibir debido al mismo evento.

Estos dos términos son fundamentales en el ámbito del derecho civil español y desempeñan un papel crucial en la determinación de compensaciones y reclamaciones en casos de responsabilidad civil. Al entenderlos en profundidad, estarás mejor preparado para asesorar a tus futuros clientes o tomar decisiones informadas en situaciones legales.

Al final, estarás equipado con un conocimiento sólido que te distinguirá como un jurista informado y capaz de abordar los casos sin tener miedo al fallo. ¡Sigamos adelante y profundicemos en estos conceptos vitales!

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Daño Emergente

Siguiendo nuestra inmersión en estos conceptos, lo primero es profundizar en el daño emergente, un concepto vital para entender cómo se manejan las consecuencias dañinas en el ámbito legal.

Definición de daño emergente

El daño emergente se manifiesta como el perjuicio derivado de una acción negativa sobre una persona o su patrimonio. En otras palabras, son las consecuencias negativas de un daño, una acción ilícita o un incumplimiento contractual.

Este concepto está regulado por el Código Civil español y puede ser de naturaleza actual o futuro. Aunque a menudo se relaciona con el lucro cesante, es importante recordar que son dos conceptos distintos, pero que van de la mano en la valoración de daños y perjuicios.

En términos legales, el daño emergente se repara a través de una indemnización, cuyo valor debe ser equivalente al perjuicio ocasionado.

Esto abarca cualquier perjuicio patrimonial sufrido de forma directa debido a un evento dañino. Por ejemplo, podría incluir los daños materiales sufridos en un accidente de tráfico, los gastos médicos necesarios para tratar lesiones, o cualquier otro gasto relacionado con el incidente.

Imagina a Juan, un conductor que se detiene en un semáforo, y de repente, otro automóvil lo golpea por detrás debido a la imprudencia de su conductor. Como resultado, el automóvil de Juan sufre daños significativos, y él también resulta herido.

El daño emergente en este caso incluiría los costos inmediatos y concretos que Juan debe afrontar debido al accidente.

Esto podría abarcar el costo de reparar su vehículo, las facturas médicas para tratar sus lesiones y otros gastos relacionados. En esencia, el daño emergente se refiere a la pérdida financiera directa y claramente cuantificable que sufre Juan como consecuencia del accidente.

Requisitos

Para que una reclamación de daño emergente sea exitosa, se deben cumplir tres requisitos clave:

  • Prueba del perjuicio: El demandante, en este caso, Juan, tiene la responsabilidad de presentar pruebas que demuestren los gastos específicos, ciertos y verificables que ha incurrido debido al evento. Estos gastos deben ser directamente atribuibles al incidente.
  • Hecho productor del daño: Debe demostrarse que el daño resulta de una acción negligente o culposa imputable a la parte contra la que se reclama la indemnización. Esto implica que la parte demandada haya actuado de manera irresponsable o descuidada, lo que establece una base sólida para la demanda.
  • Nexo causal: Es necesario probar que existe una relación de causalidad entre la acción dañina o ilícita y el perjuicio reclamado. Debe proporcionarse una evidencia que establezca claramente la conexión entre el acto dañoso y el perjuicio sufrido.

Así que, Juan, con pruebas sólidas y una representación legal adecuada, podría buscar una indemnización por su daño emergente en este escenario.

Estos principios, junto con las normas legales pertinentes y la jurisprudencia aplicable, forman la base sobre la cual se determina y calcula la compensación justa. En los siguientes apartados, exploraremos a fondo el lucro cesante y cómo se aplican estos conceptos en diferentes situaciones legales. ¡Sigamos adelante!

Lucro Cesante

Ahora, adentrémonos en el intrigante mundo del lucro cesante. ¿Qué significa este concepto, y cuándo se aplica en el ámbito del derecho? Aquí lo desglosamos.

Definición de lucro cesante y sus requisitos

El lucro cesante es un daño patrimonial que implica la ganancia que se deja de obtener como resultado de un acto, ya sea un incumplimiento contractual, un ilícito o un daño causado por una parte con la que no existe un vínculo previo. Al igual que el daño emergente, puede ser tanto de naturaleza actual como futura.

Sin embargo, es muy importante que el lucro cesante no debe confundirse con otros conceptos, como el anterior visto o el costo de oportunidad. En la jurisprudencia, se ha enfatizado repetidamente que esta pérdida debe ser real y efectiva; no se indemnizarán “sueños de ganancias” o “ganancias hipotéticas”.

Al igual que el daño emergente, la indemnización por lucro cesante se encuentra regulada por el Código Civil español.

Para que una reclamación de lucro cesante sea válida, deben cumplirse tres requisitos fundamentales.

Requisitos del lucro cesante

  • Prueba del perjuicio: Para demostrar el perjuicio causado por el lucro cesante, se deben presentar pruebas de los beneficios concretos, ciertos y verificables que la persona perjudicada habría recibido si no fuera por el acto dañino.
    A diferencia del daño emergente, el lucro cesante se basa en la suposición de cómo podrían haber sido las cosas si el evento dañoso no hubiera ocurrido. Aunque es difícil de probar, la jurisprudencia acepta diversas formas de sustentar esta pérdida potencial, como cálculos actuariales, pruebas contables, auditorías y otros medios técnicos.
  • Hecho productor del daño: Debe existir una acción u omisión negligente o culposa que pueda atribuirse a la parte contra la que se solicita la indemnización.
    En otras palabras, la parte demandada debe haber actuado de manera imprudente o descuidada, lo que establece la base para la demanda de lucro cesante. Estos supuestos de culpa o negligencia se rigen por las disposiciones del Código Civil.
  • Nexo causal: Es esencial probar la existencia de un vínculo causal entre el acto dañino o ilícito y la ganancia dejada de percibir.
    Debe presentarse evidencia que demuestre claramente la relación de causalidad entre la acción dañosa y la pérdida de beneficios reclamada. En otras palabras, debe demostrarse que el acto dañino es la razón directa de la pérdida de ingresos o ganancias.

En casos de lesiones graves o fallecimiento como resultado de un accidente, los dependientes económicos de la víctima fallecida también pueden ser acreedores de un lucro cesante por fallecimiento. Esto es aplicable cuando el sustento económico de la familia se ve afectado debido a la pérdida de ingresos del difunto. Los ejemplos y situaciones prácticas a menudo ayudan a comprender mejor estos conceptos, así que sigue leyendo para no perder el hilo el hilo

Diferencias entre Daño Emergente y Lucro Cesante

Ahora que hemos explorado tanto el daño emergente como el lucro cesante por separado, es crucial comprender las diferencias clave entre estos conceptos. Aunque comparten un artículo del Código Civil, el 1106, que establece la indemnización por daños y perjuicios, se distinguen por su naturaleza y aplicación.

En esencia, el daño emergente y el lucro cesante están vinculados a la indemnización por daños y perjuicios. No obstante, representan aspectos distintos de dicha indemnización.

El daño emergente se refiere a las pérdidas reales y verificables que una parte ha sufrido como resultado de un acto dañino. Aquí, la indemnización se calcula según el valor o precio del bien dañado o los gastos concretos y ciertos relacionados con el evento. Por ejemplo, si tu vehículo sufre daños en un accidente de tráfico, el daño emergente se refiere al costo de reparar el vehículo y los gastos médicos necesarios.

Por otro lado, el lucro cesante se refiere a las ganancias perdidas debido al acto dañino. Implica la pérdida de oportunidades de ganancia que la víctima no pudo aprovechar a causa del evento dañino. Por ejemplo, si alguien roba tu vehículo de trabajo y no puedes realizar tus tareas laborales, experimentarás lucro cesante debido a las ganancias que has dejado de obtener. Estas ganancias frustradas son esenciales para la determinación de la indemnización.

La distinción entre estos dos conceptos es esencial, ya que influye en cómo se determina la compensación o resarcimiento en un caso particular.

Por otro lado, otra semejanza entre ambos es su relación temporal, pues en el daño emergente cabe distinguir entre daños actuales y al futuro que es muy importante para el cálculo monetario.

Por ejemplo. Imagina que tenemos a Pedro que ha sufrido un atropello y ha tenido que pagar una factura de una operación, eso es el actual, pero si tiene secuelas en un futuro sería daño emergente del futuro y también habría que ver si las secuelas son continuas o no.

De forma parecida pasa con el lucro cesante, continuando el ejemplo si Pedro tuvo que estar 3 semanas sin trabajar ese dinero es lucro cesante actual, pero si por consecuencia del atropello no puede volver a trabajar estamos ante un lucro cesante futuro.

El Daño Emergente y lucro cesante en accidentes de trafico

Los accidentes de tráfico son situaciones en las que a menudo surge la necesidad de calcular tanto el daño emergente como el lucro cesante. Estos términos son fundamentales para determinar las indemnizaciones a las víctimas de accidentes viales, la Ley 35/2015 juega un papel crucial al proporcionar un baremo de conceptos resarcitorios para estos casos junto a la Ley sobre responsabilidad civil y seguro

Indemnización por Lucro Cesante en Accidentes de Tráfico

Dentro de los casos de accidentes de tráfico, la reclamación de indemnizaciones por lucro cesante es una de las más comunes y se encuentra regulada por la LRCSCVM. Según esta ley, el lucro cesante se define en su artículo 126 como la pérdida de capacidad de ganancia por trabajo personal. Esto incluye la disminución neta de ingresos derivada del trabajo.

La reforma introducida por la Ley 35/2015 ha sido significativa en lo que respecta a la regulación del lucro cesante. Anteriormente, existía cierta resistencia jurisprudencial a considerarlo como concepto indemnizatorio, especialmente cuando las ganancias futuras eran inciertas o hipotéticas.

Sin embargo, la reforma ha establecido mecanismos para su cálculo y aplicación tanto en casos de secuelas como en situaciones de fallecimiento, siempre que exista dependencia económica del difunto.

El cálculo de la indemnización por lucro cesante es un proceso complejo. El baremo proporciona pautas detalladas y fórmulas para calcular el lucro cesante. Básicamente, implica multiplicar los ingresos de la víctima por un coeficiente actuarial específico asignado a cada perjudicado según las reglas establecidas en la ley. El proceso varía según la naturaleza del perjuicio.

Lucro Cesante en Caso de Muerte:

En casos de fallecimiento, se consideran pérdidas netas las sufridas por quienes dependían económicamente de los ingresos del difunto. La fórmula de cálculo implica multiplicar los ingresos netos de la víctima por el coeficiente actuarial correspondiente.

Lucro Cesante por Lesiones Incapacitantes o Incapacidad Absoluta o Total:

Para evaluar la pérdida de ingresos en función del grado de incapacidad laboral, se toma en cuenta el ingreso previo al accidente o la media de los tres años anteriores, si es superior. Si la víctima está en situación de desempleo, se consideran las prestaciones por desempleo recibidas.

Lucro Cesante por Lesiones Temporales:

En situaciones de lesiones temporales, la pérdida de ingresos netos se calcula considerando la disminución temporal de ingresos a causa del accidente. Se compara con el mismo periodo del año anterior al siniestro o con la media de los tres años anteriores.

Daño Emergente en Accidentes de Tráfico

La Ley 35/2015 establece un baremo de daños e indemnizaciones en casos de accidentes de tráfico. En este contexto, el daño emergente, junto con el lucro cesante, forma parte de las indemnizaciones por daño patrimonial. Recuerda que estas indemnizaciones buscan resarcir los daños y perjuicios sufridos por las víctimas.

Las categorías de daños patrimoniales incluyen:

Daño Emergente en Caso de Muerte:

El daño emergente se compone de un perjuicio patrimonial básico, sin necesidad de justificación, por cada perjudicado. Además, pueden considerarse gastos específicos y otros que requieran justificación.

Daño Emergente en Caso de Accidentes con Secuelas:

En estos casos, el daño emergente incluye los gastos previsibles de asistencia sanitaria futura, como prótesis y órtesis, así como rehabilitación domiciliaria y ambulatoria.

El Daño Emergente en incumplimiento de contrato.

Pero en caso de incumplimiento de contrato, tienes que recordar que la persona que incumple tiene que pagar daños y perjuicios tal como señala el 1101 del CC pero es importante que los daños tiene que son perjuicios concreto

Casos Jurídicos Relevantes en España

A continuación, presentamos cinco ejemplos de casos que involucran situaciones donde el daño emergente y el lucro cesante juegan un papel crucial en la determinación de indemnizaciones justas. Estos casos nos servirán para ver lo que acabas de estudiar en la práctica:


Caso 1: Ruidos que Han Generado una Enfermedad

Juan Pérez, residente en un edificio de apartamentos, sufrió durante años la exposición continua a altos niveles de ruido debido a la maquinaria industrial de una fábrica cercana. Como resultado, desarrolló una enfermedad auditiva. Juan Pérez demandó a la fábrica por daño emergente, que incluía el costo de su tratamiento médico y terapia auditiva.

Además, presentó una reclamación por lucro cesante, ya que la enfermedad le impidió continuar trabajando en su puesto de operario de maquinaria. El juez falló a favor de Juan Pérez, otorgándole una indemnización que cubría su daño emergente y lucro cesante.

En este caso además el lucro cesante, era continuo y en futuro, pero además el daño emergente también incluía el coste del tratamiento futuro.


Caso 2: Incumplimiento de Contrato

Ana García contrató a una empresa de construcción para remodelar su casa. El contrato establecía un plazo de finalización, pero la empresa incumplió, lo que resultó en un retraso significativo y costos adicionales para Ana García. Demandó a la empresa por daño emergente, que comprendía los gastos adicionales y los perjuicios derivados del retraso.

También presentó una reclamación por lucro cesante, ya que el retraso impidió que alquilara su propiedad durante un período prolongado. El tribunal dictaminó que la empresa de construcción debía compensar a Ana García por su daño emergente debido a que había un nexo claro de causalidad.

En cambio, denegó la parte del lucro cesante porque no se podría asegurar que hubiera habido el alquiler de acabase a tiempo. Eso es asi ya que Ana logro demostrar el incumplimiento, los daños y perjuicios ocasionados y el nexo causal quedo validado, pero no logro demostrarlo en cuanto a los ingresos futuros.


Caso 3: Muerte en un Accidente de Tráfico

María López falleció trágicamente en un accidente de tráfico. Su esposo e hijos dependían económicamente de sus ingresos. Presentaron una demanda por lucro cesante contra el conductor responsable del accidente.

El tribunal determinó que el conductor era culpable y ordenó una indemnización que cubriera la pérdida de ingresos que María López habría aportado a su familia. Además, la familia pidió también daño emergente para cubrir los gastos funerarios y otros costos inmediatos relacionados con el accidente.


Caso 4: Lesiones Temporales

Luis Martínez sufrió lesiones temporales después de un accidente de tráfico. Como resultado, estuvo impedido de trabajar durante un mes. Demandó al conductor culpable por daño emergente, que incluía sus gastos médicos y la pérdida de salario durante el tiempo que estuvo de baja laboral.

Además, presentó una demanda por lucro cesante para recuperar el salario que habría ganado si no hubiera estado lesionado. El tribunal dictaminó que el conductor era responsable de compensar a Luis Martínez tanto por su daño emergente como por su lucro cesante.


Caso 5: Lesiones Incapacitantes

Carlos Rodríguez sufrió lesiones incapacitantes en un accidente laboral. Como resultado, perdió la capacidad de realizar su trabajo como conductor de camiones. Demandó a su empleador por daño emergente, que abarcaba los costos médicos y la adaptación de su hogar para acomodar sus nuevas necesidades. También presentó una demanda por lucro cesante debido a la pérdida de ingresos futuros, ya que no podía continuar con su carrera como conductor.

Tras observar los indicios se falló a su favor debido a que quedo claro que la incapacidad derivaba del accidente a través de un informe pericial presentado por Carlos, a su vez se quedó comprobado que el deber de seguridad recaía en su empleado creando de esta manera el nexo causal.


Conclusiones

Ya has llegado al final así que ahora toca el resumen para que saques el diez de estos dos importantes conceptos. Estos términos son esenciales para futuros juristas, ya que rigen las indemnizaciones en casos de perjuicio patrimonial.

El daño emergente se refiere a los gastos concretos y reales que una persona ha sufrido debido a un evento dañoso. Para reclamarlo, se deben presentar pruebas sólidas que demuestren la relación causal entre el perjuicio y el acto negligente o ilícito.

Por otro lado, el lucro cesante se relaciona con las ganancias perdidas como resultado del daño sufrido. Su cálculo es más complejo, ya que implica una estimación de las ganancias que la víctima habría obtenido si no hubiera ocurrido el evento dañoso.

Es crucial diferenciar entre estos dos conceptos, ya que ambos pueden ser actuales o futuros, pero la distinción es esencial para determinar la indemnización adecuada. Además, hemos observado cómo se aplican en casos de accidentes de tráfico, incumplimiento de contrato y otros eventos perjudiciales.

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Autor

  • Daniel García

    Jurista apasionado del Derecho Público y la Filosofía del Derecho, mi objetivo aquí es acercarte el derecho de forma sencilla y cotidiana. 

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