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Cláusulas abusivas en España: Conceptos y Ejemplos

Cláusulas abusivas

¿Estás estudiando Derecho y te has topado con el término “cláusulas abusivas”? ¿Te sientes confundido o perdido al respecto? No te preocupes, ¡estás en el lugar indicado! Las cláusulas abusivas son un concepto fundamental en el ámbito legal y es crucial que los futuros juristas las comprendan en profundidad, sobre todo en el mundo del derecho civil y el derecho mercantil.

Las cláusulas abusivas tienen un impacto directo en las relaciones contractuales y pueden afectar tanto a los consumidores como a las empresas. Su presencia puede generar un desequilibrio significativo entre las partes involucradas, dejando al consumidor en una posición de desventaja.

En el ámbito del derecho civil, donde el estudio de los contratos es fundamental, las cláusulas abusivas se encuentran en el centro de atención. Como estudiante de derecho, es esencial que adquieras un conocimiento sólido sobre este tema para proteger los derechos de tus futuros clientes y garantizar la equidad en las transacciones comerciales.

A lo largo de este artículo, exploraremos en detalle qué son las cláusulas abusivas, cómo se regulan y cómo pueden afectar tus derechos como consumidor. Además, te proporcionaremos ejemplos concretos para que puedas identificarlas fácilmente en contratos y otros documentos legales.

No importa si estás iniciando tus estudios de Derecho o si simplemente tienes curiosidad por aprender más sobre este tema, aquí encontrarás información valiosa y práctica. Así que prepárate para adentrarte en este importante mundo de las cláusulas abusivas y descubrir cómo puedes protegerte y defender tus derechos como consumidor.

¡Comencemos juntos este viaje en el que aprenderás sobre las cláusulas abusivas y su impacto en el ámbito legal!

¿Qué es una cláusula abusiva? ¿Dónde está regulado?

Lo primero que tienes que saber es ¿qué entendemos por cláusula abusiva? Sencillo, Es aquella característica de un contrato que afecta los derechos de los clientes o consumidores, estableciéndose a favor de empresarios o prestadores de servicios por decisión unilateral y causando un grave desequilibrio en la relación.

Por ejemplo, imagina que firmas un préstamo con un banco, este banco llega y te ofrece una serie de condiciones establecidas de ante mano, es decir, un contrato de adhesión, en dicho contrato hay una cláusula donde se establece un interés muy superior al real, eso podría ser abusivo.

Es importante destacar que, frente a este tipo de cláusulas, los tribunales civiles juegan un papel fundamental, ya que los jueces tienen la facultad de declarar su nulidad y proteger los derechos de los consumidores.

Ahora bien, ¿cuáles son las características de una cláusula abusiva? Las condiciones generales de un contrato se interpretan como abusivas cuando cumplen ciertos criterios:

  1. En primer lugar, se considera abusiva cuando es impuesta por una parte y no permite al consumidor negociar los términos del contrato, lo que resulta en un consentimiento no voluntario por parte del consumidor.
  2. Además, una cláusula abusiva genera un grave desequilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes involucradas, perjudicando al consumidor de manera desproporcionada.

¿Pero dónde se encuentra regulado? Pues la verdad es que esta materia es una materia donde la Unión Europea ha jugado un papel cada vez más importante y hay una directiva que la regula (Directiva 93/13/CEE del Consejo, de 5 de abril de 1993, sobre las cláusulas abusivas en los contratos celebrados con consumidores)

De acuerdo con la legislación de la Unión Europea, las cláusulas contractuales utilizadas por los vendedores deben ser justas. Esto no cambia por el hecho de que se les llame “condiciones generales” o porque formen parte de un contrato detallado que el consumidor deba firmar. El contrato no debe crear un desequilibrio entre los derechos y obligaciones del consumidor y los del vendedor o proveedor. Además, es fundamental que las cláusulas contractuales estén redactadas en un lenguaje claro y comprensible.

Cualquier posible ambigüedad se interpretará siempre a favor del consumidor, protegiendo así sus derechos e intereses.

En cuanto a las condiciones potencialmente abusivas, además de los requisitos generales de “buena fe” y “equilibrio”, la normativa de la Unión Europea establece una lista de condiciones específicas que pueden considerarse abusivas.

Si las condiciones de un contrato son injustas, no serán vinculantes para el consumidor y el vendedor no podrá usarlas a su favor.

Es importante destacar que, además de la legislación de la UE, existen normativas nacionales que hablan sobre las cláusulas abusivas en los contratos, como la Ley 7/1998 de Condiciones Generales de la Contratación, de 14 de abril de 1998 (LCGC), en el Real Decreto 1828/1999, que aprueba el Reglamento del Registro de las Condiciones Generales de Contratación, y en el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (TRLGDCU).

En resumen, las cláusulas abusivas son aquellas que afectan los derechos de los consumidores, generando un desequilibrio significativo en las relaciones contractuales.

Estas cláusulas se regulan tanto a nivel de la Unión Europea como en las legislaciones nacionales, con el objetivo de proteger a los consumidores y garantizar la equidad en las transacciones comerciales. Como estudiantes de derecho, es esencial que comprendamos en profundidad qué son las cláusulas abusivas y cómo identificarlas, para poder asesorar a nuestros futuros clientes y contribuir a un entorno jurídico más justo y equitativo.

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Continuemos explorando los pasos que debemos seguir si nos encontramos con una cláusula abusiva en el punto siguiente.

¿Qué hacer si me encuentro con una?

Ahora bien te puedes preguntar y que hago si me encuentro una en mi vida real, ya sea como consumidor o incluso como abogado si me viene un cliente. No te preocupes que te lo explicamos.

De acuerdo con el artículo 8.2 de la Ley General para la Defensa de Consumidores y Usuarios (LGDCU), las condiciones generales que sean consideradas abusivas serán nulas.

En caso de que hayas celebrado un contrato como consumidor y te encuentres con una cláusula abusiva, es fundamental conocer tus derechos y actuar en consecuencia.

Las cláusulas abusivas son proscritas del ordenamiento jurídico mediante la ineficacia por razones materiales. En este sentido, la normativa establece que las cláusulas abusivas serán nulas de pleno derecho y se tendrán por no puestas.

No obstante, el contrato en su conjunto seguirá siendo obligatorio para las partes en los aquellos términos, siempre que pueda subsistir sin dichas cláusulas. Esto significa que el juez, previa audiencia de las partes, declarará la nulidad de las cláusulas abusivas incluidas en el contrato, pero el contrato en sí mismo seguirá siendo válido sin dichas cláusulas.

Por ejemplo, imagina el anterior contrato de préstamo con un interés abusivo pues dicha cláusula se tiene por no puesta pero el resto del contrato sigue existiendo y es válido.

Por eso es importante destacar que la declaración de nulidad de las cláusulas abusivas no invalida el contrato en su totalidad, sino que únicamente afecta a las cláusulas abusivas identificadas. Por lo tanto, el resto del contrato continúa siendo válido y obligatorio para ambas partes.

Ahora bien, ¿cuáles son las condiciones para la nulidad de las cláusulas abusivas? La normativa vigente establece ciertos requisitos que determinan si una cláusula es abusiva. Estos supuestos habilitan a los consumidores a reclamar ante la justicia y hacer valer sus derechos vulnerados.

  • En primer lugar, se considera abusiva aquella cláusula que vincula exclusivamente a la voluntad de los empresarios, es decir, cuando las modificaciones o decisiones respecto a la expiración, prórrogas o plazos para cumplir con el servicio son tomadas unilateralmente por el empresario, sin tener en cuenta la opinión o el consentimiento del consumidor.
  • Además, se considera abusiva una cláusula que limite los derechos básicos de los consumidores, impidiéndoles hacer valer sus derechos o liberando a los empresarios de responsabilidades que les corresponden. Estas limitaciones deben ser examinadas cuidadosamente, ya que el consumidor no debe ser privado de sus derechos fundamentales establecidos por ley.
  • Otro criterio para determinar la abusividad de una cláusula es la ausencia de reciprocidad entre las partes. Esto implica que la cláusula otorga al empresario facultades o ventajas que no posee el consumidor, generando un desequilibrio en la relación contractual y dejando al consumidor en una posición de indefensión.
  • Asimismo, se considera abusiva aquella cláusula que impone garantías desproporcionadas al consumidor o le atribuye cargas de prueba injustas. Esto significa que el consumidor puede encontrarse en la situación de tener que proporcionar garantías que no son proporcionales al riesgo, o asumir la responsabilidad de acreditar pruebas cuando, en realidad, correspondería al empresario.
  • Otro supuesto de abusividad es la falta de proporción entre el perfeccionamiento y la ejecución del contrato. Esto significa que la cláusula permite al empresario ejecutar el contrato en situaciones desconocidas por el consumidor, o bien trasladar al consumidor gastos derivados de errores administrativos o de documentación.
  • Por último, si una cláusula contradice las reglas sobre competencia y derecho, también puede considerarse abusiva. Esto ocurre cuando la cláusula establece una sumisión jurisdiccional o arbitrajes que van en contra de las normas de protección al consumidor y no están legalmente institucionalizados para el sector.

En caso de encontrarte con una cláusula abusiva siendo consumidor, es recomendable seguir los siguientes pasos:

  1. Identifica la cláusula abusiva: Lee detenidamente el contrato y busca aquellas cláusulas que puedan afectar tus derechos como consumidor. Presta atención a las condiciones que limiten tus derechos o generen un desequilibrio en la relación contractual.
  2. Reúne pruebas: Documenta todas las pruebas que respalden tu reclamación. Pueden ser copias del contrato, comunicaciones con el empresario, facturas o cualquier otra documentación relevante.
  3. Presenta una reclamación: Dependiendo de la legislación vigente en tu país, deberás presentar una reclamación formal ante las autoridades competentes. Acompaña tu reclamación con todas las pruebas recopiladas y explica de manera clara y detallada la abusividad de la cláusula en cuestión.
  4. Sigue el proceso legal: Si tu reclamación es admitida, el proceso legal seguirá su curso. Es posible que se lleve a cabo una audiencia donde ambas partes podrán presentar sus argumentos y pruebas. El juez tomará una decisión basada en la legislación vigente y en las pruebas presentadas.

Recuerda que cada caso es único y puede variar según la legislación aplicable. Es fundamental entonces que tengas bien claro que es abusivo y que no , y que antes de actuar repases bien los conceptos que aquí te explicamos.

En conclusión, si te encuentras con una cláusula abusiva en un contrato, no debes quedarte de brazos cruzados.

La normativa de defensa del consumidor te ampara y te brinda herramientas legales para proteger tus derechos. Identifica la cláusula abusiva, reúne pruebas, legal y presenta una reclamación formal. El objetivo es restablecer el equilibrio en la relación contractual y garantizar que tus derechos como consumidor sean respetados.

Tipos y Ejemplos

Ahora bien, hay muchos tipos de cláusulas abusivas en los contratos por ello mismo antes de cerrar este articulo os vamos a explicar algunos tipos y lo ilustraremos con ejemplos:


Responsabilidad por muerte o lesiones del consumidor: Son aquellas cláusulas que limitan o exceptúan la responsabilidad del empresario en caso de que el consumidor sufra una lesión o incluso una muerte a causa del empresario sea activamente o por omisión.

  • Por ejemplo, María se quiere apuntar a una academia de artes marciales del barrio. Al leer más despacio el contrato, le llama la atención que el propietario no asuma ninguna responsabilidad por los daños y perjuicios que pueda ocasionar el uso de las instalaciones y el equipo.

Indemnización si el empresario incumple lo pactado: Este es un tipo de cláusula que consiste básicamente en que se limita la responsabilidad del empresario en caso de incumplimiento por parte de él.

  • Por ejemplo, imagina Laura y su novia contratan unas vacaciones totalmente organizadas en Viena, que les cuestan 1.000 euros a cada una. Las vacaciones son un desastre: el vuelo sale con 48 horas de retraso, el baño del hotel no funciona y, aunque sí los llevan de turismo, no es a los sitos estipulados en el contrato.

Laura y su novia entonces reclaman a la agencia de viajes y exigen una indemnización total de 3.000 euros: 2.000 por el coste de las vacaciones y 2.000 por la pérdida de tiempo y disfrute de sus vacaciones. La agencia solo accede a indemnizarlos con 1.000 euros escudándose en una cláusula del contrato que limita la responsabilidad del organizador al 25% del coste total de las vacaciones.

Ellas consultan a la asociación de consumidores de España, que le dice que la cláusula es muy probablemente abusiva, pues limita de forma inadecuada la responsabilidad del empresario en caso de cumplimiento defectuoso del contrato. Para hacer valer sus derechos, la pareja decide llevar al operador turístico a los tribunales.


Limitación del derecho a emprender acciones judiciales: Son aquellas que limitan la forma y el sitio en que los consumidores pueden emprender acciones judiciales y que les obligan a presentar pruebas que son responsabilidad de la otra parte del contrato.

Ejemplo: Paco compra un billete de avión para viajar de Madrid a Berlín durante las vacaciones de verano.

Pero ese día el metro funciona muy mal y pierde el avión, por lo que tiene que comprar otro billete para llegar a su destino.

Dos semanas después, al ir a facturar en el aeropuerto de Berlín Daniel descubre, sorprendido a más no poder, que, al no haber utilizado el billete de ida, le han cancelado el de vuelta. No le queda más remedio que comprar otro billete de la misma compañía.

Al embarcar en el avión, le dice al auxiliar de vuelo que en cuanto llegue a Madrid acudirá a los tribunales para obtener compensación. Pero dicho auxiliar le señala que, de acuerdo con las condiciones generales aplicadas por la compañía, solo puede emprender acciones judiciales en Francia, que es donde está establecida la compañía aérea.

Daniel lee más despacio las condiciones generales en la web de la compañía y, efectivamente, encuentra una cláusula según la cual solo pueden interponerse acciones judiciales ante los tribunales del Francia.

Daniel se pone en contacto con la Red de Centros Europeos del Consumidor, donde le dicen que cualquier condición que limite su derecho legal a emprender acciones judiciales es abusiva y nula, de modo que sí puede llevar el asunto ante los tribunales españoles.

También le señalan que tiene que estar tranquilo por que en determinadas circunstancias puede considerarse abusiva la condición que permite anular un billete de vuelta por la sencilla razón de no haber utilizado el billete de ida.


Conclusiones

En conclusión, las cláusulas abusivas en los contratos representan una vulneración de los derechos de los consumidores y clientes, generando un desequilibrio en la relación contractual.

Estas cláusulas son consideradas nulas de pleno derecho y se tienen por no puestas, de acuerdo con la normativa vigente en materia de defensa del consumidor.

Las cláusulas abusivas son aquellas que imponen condiciones unilaterales, impiden la negociación de los términos del contrato por parte del consumidor y generan un grave desequilibrio entre los derechos y obligaciones de las partes.

Es importante destacar que las condiciones generales de los contratos deben estar redactadas de manera clara y comprensible, evitando ambigüedades que puedan perjudicar al consumidor.

La legislación, tanto a nivel nacional como europeo, protege a los consumidores y usuarios frente a las cláusulas abusivas.

Si un consumidor se encuentra con una cláusula abusiva en un contrato, debe seguir un proceso para proteger sus derechos.

Es fundamental identificar la cláusula abusiva, recopilar pruebas que respalden la abusividad de la misma. Posteriormente, se debe presentar una reclamación formal ante las autoridades competentes, quienes evaluarán la situación y tomarán las medidas necesarias para restablecer el equilibrio en la relación contractual.

Hay muchos tipos de cláusulas abusivas, en este artículos os hemos dejado unos ejemplos pero si tienes dudas no te preocupes déjanosla en los comentarios.

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Autor

  • Daniel Garcia

    Jurista apasionado del Derecho Público y la Filosofía del Derecho, mi objetivo aquí es acercarte el derecho de forma sencilla y cotidiana

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